Tanto la tampografía como la serigrafía utilizan tintas.

Ahora bien, en la serigrafía se emplean pantallas con una trama de hilos. Se oscurece la parte que no es dibujo y la tinta traspasa sólo a través de los hilos no oscurecidos.

Por contra, la tampografía consiste en grabar una placa de hierro con el dibujo deseado. A continuación se coloca tinta sobre la placa de hierro. Finalmente, como indica el nombre de la técnica, se impregna un tampón de goma con el dibujo de la placa de hierro y se aplica sobre el producto seleccionado.

Normalmente la tampografía se utiliza para personalizar piezas pequeñas; por ejemplo, llaveros y bolígrafos.

Por el contrario, la serigrafía se considera indicada para piezas más grandes.